Corría el minuto 89 de partido. Los leones, con coraje, sin nada que perder y mucho que ganar, desde hacía minutos le habían mirado al Barcelona a la cara, a Messi a los ojos, justo desde que en el 69 Alexis había puesto a los culés por delante en un visto y no visto. Saltó desde la banqueta el `10′ argentino al empapado césped de La Catedral como a quien le invitan a sumarse a una pachanga en un potrero rosarino. Pero Messi no es un barrilete cualquiera al que dan cancha porque falta un jugador. Como la leyenda del Cid…

 

 

vía Empate que sabe a victoria – GARA