Desde una perspectiva histórica, las tablas en el último partido del Barça en San Mamés, donde dos de los más históricos del fútbol español han forjado una rivalidad única en este estadio durante los últimos cien años, dejan un epílogo también único.

El Barça demostró su superioridad, más evidente cuando Messi saltó al campo, pero el Athletic le recordó a su gran rival lo mucho que duran los partidos en la Catedral y su indesmayable espíritu. El empate no deja de ser, mirado así, como un homenaje a la memoria de los duelos Athletic-Barça en San Mamés y una muestra de respeto al fútbol. Ya se verá la próxima temporada cómo les va a ambos en el nuevo estadio.

vía San Mamés: Un estadio sin piedad para Iniesta y Llorente.