Alberto García  28/04/2013 02:13

El mismo clásico, la misma lluvia. De poder a poder, como el año pasado. La Catedral despidió ayer los duelos ante los grandes. El Barça cerró este ciclo centenario. El día no invitaba a muchas florituras en la previa, el personal se concentró como siempre en Luis Briñas. El último trago. Las taquillas estaban abiertas, quedaban entradas. Es lo que tienen los días del club. Como lo de ver salpicones de camisetas del rival. En la calle Pichichi, media hora antes, podía verse a Amorrortu o Mitxelo, el aita de Ibai.

Los leones buscaban la salvación. Los culés, que se cruzaron con Urrutia en su llegada al campo, el título. Aunque su hipotética celebración sería en diferido, término puesto de moda por Dolores de Cospedal, ya que tendrían que esperar al resultado del derbi madrileño. La gente preguntaba qué había hecho el Celta con el Levante. Cosas de tener varios frentes abiertos. Abrazo entre capitanes, Gurpegi y Xavi. Entrega de la réplica de San Mamés. Pancarta del Ibilaldia del próximo 26 de mayo en Portugalete. Nutrido grupo de seguidores catalanes en el córner de Ingenieros con sus cánticos habituales, hasta los de la independencia.

Vitoreado el once bilbaíno, pitos para el azulgrana. Primer estallido con un pase de Herrera al que Aduriz no llegó por centímetros. Manos a la cabeza de los hinchas coreografiado con el «uuuy». El Athletic conectaba con su parroquia. Iglesias Villanueva calentaba el asunto ahorrándose un par de tarjetas para los de Vilanova. Sobre todo, una a Song. Casi media hora de juego, Aduriz hasta la línea de fondo en bicicleta, asistencia y Susaeta hace el 1-0. ¡Goooool!

San Mamés recupera las ‘bufandadas’ europeas, pero se nota la falta de ritmo. No así en el ‘Jo ta ke irabazi arte’ que sonó más acompasado. El Barça, al no tirar el balón fuera con un jugador en el suelo cuando sí lo habían hecho los rojiblancos antes, y un cabezazo alto de Aduriz, en modo obús, hicieron que se alcanzase el descanso arriba de decibelios.

En la reanudación, Messi salió a calentar, los suyos lo recibieron con esperanza. Los leones que calentaban, como Llorente o Toquero, buscaron su saludo. Susaeta levantó al público del asiento con un lanzamiento de falta a la cruceta de la meta de Valdés.

Penúltimo gesto de señorío. Aplausos con la gente en pie para despedir a Xavi. En su lugar sale Messi. Pitos para el paisano de Bielsa. Rosarinos. El 10 azulgrana salió enchufado. Magia. Empate a uno. Sólo con su salida el estado de ánimo blaugrana se elevó. Y se veía venir el 1-2. Alexis. En los cambios, ovación para Aduriz camino de la ducha y silbidos para Llorente en su relevo. «Campions», gritaban los seguidores catalanes. Y el que se llevó la gran bronca de la tarde-noche fue Iniesta. Hay cosas que no se olvidan.

Faltaba la última palabra. Otra vez Herrera anotando ante el Barça. Delirio. Celebrado como si fuese una victoria. Otro punto de Primera. Messi quería el último clásico, pero se lo repartieron. Como el año pasado. La misma lluvia, el mismo empate. Comunión de la parroquia con los leones

vía Messi lo quería pero….