Un año. Tan cerca, tan lejos. Y una larga factura. El 9 de mayo de 2012, el Athletic jugó la final de la Europa League en Bucarest ante el Atlético. Le esperaba la gloria y se encontró con el desconsuelo de un 3-0 inapelable. Un agujero negro en el que se perdieron los de Bielsa. Por ahí se coló también poco después la Copa contra el Barça. Muchos han visto en esa batalla de Rumanía una especie de principio del fin. El adiós a la magia que maravilló al Viejo Continente. Un largo túnel del tiempo del que parece que por fin están saliendo. Recuperando las constantes vitales. Justo para salvar los muebles. Aunque con tics peligrosos. Entonces y ahora. Como la falta de pegada.

vía Tan cerca, tan lejos.