Los rostros de los más de 400 aficionados bermellones presentes ayer en La Catedral reflejaban un semblante muy distinto a la euforia exhibida hace tres años tras ganar por 1-3 con gol de Aduriz.

Al grito de “somos morosos y estamos orgullosos” celebraron su triunfo de entonces frente a un rival directo en la pelea por Europa, premio que a la postre les retirarían como castigo a sus impagos.

En esta ocasión también luchaban por una meta similar a la de los leones: la salvación. Y al Mallorca se le escapó entre los dedos gracias, entre otras cosas, a un tanto del donostiarra. El ariete, por deferencia, no lo celebró.

vía Aduriz: Un tanto que ayuda a cuadrar las cuentas rojiblancas.