Un 23 de mayo de 1892 nace en el 3º izquierda del portal 10 de la calle Santa María, en el Casco Viejo de Bilbao, Rafael Moreno Aranzadi “Pichichi”, aficionado a jugar al “foot-ball” desde pequeño. Unos dicen que empezó a conocérsele con el apelativo de “Pichichi” como derivación de `pichón’, `pichín’ o `pitxintxu’, para referirse de manera cariñosa a personas allegadas de escasa estatura; otros aventuran que un ojeador del Athletic pasó por la legendaria `Campa de los Ingleses’ y se fijó en un joven jugador al que anotó como `pichichi’; incluso hay una tercera versión que sostiene que el apelativo se lo puso el propio público que al verle correr la banda exclamaba «¡Ahí va ese Pichichi!». Hijo de Joaquín Moreno Goñi, alcalde de Bilbao en 1896 y 1897, era sobrino del escritor Miguel de Unamuno. Mal estudiante en el colegio de los Escolapios, en la Universidad de Deusto no aprobó ni una asignatura en su primer año de Derecho.

Fue un pésimo estudiante, un tormento para su abnegada madre. Tan peligroso con el balón en los pies como con el bolsillo lleno. «Travieso, díscolo y enredador», le definió un tío cura. Fue el primer ídolo de San Mamés, también el primer futbolista increpado por La Catedral.

Debuta en el Athletic el 17 de marzo de 1913 en una semifinal de Copa contra el Real Madrid disputada en un campo ubicado en la calle O’Donell de Madrid, partido que ganaron los rojiblancos por 3-0. En este partido ‘Pichichi’ inauguró su casillero oficial como goleador a los 2 minutos de iniciarse el partido, repitiendo gol a los 11 minutos. Poco después marca el primer gol de la historia de San Mamés en el partido inaugural del estadio frente al Racing Irún el 21 de agosto. Su imagen con un pañuelo atado con cuatro nudos en la cabeza es mítica.

Consigue los títulos de Copa de 1914, 1915, 1916 y 1921. Internacional en 5 ocasiones, marca un gol a los Paises Bajos y consigue la medalla de plata olímpica con la selección española en los Juegos de Amberes de 1920.

Jugó de interior, cuando los interiores eran casi delanteros, y fué un fubolista de mucha fuerza, disparo potentísimo, muy buen de regate y mucha velocidad. Era el jugador más completo y no fallaba los penaltis.

Despechado, se retiró muy joven, en 1921, con apenas 28 años, y se pasó al arbitraje, del que también salió trasquilado. Muere el 2 de marzo de 1922 de tifus dejando mujer e hija, a los 29 años, por ingerir unas ostras en mal estado según rezaba la versión oficial; los excesos de la mala vida, reconocen hoy abiertamente sus descendientes. Pero antes de sumir a Bilbao en un luto profundo, Rafael Moreno Aranzadi, Pichichi, se las ingenió para labrarse una leyenda, la primera del fútbol.

En 1926, y como homenaje a “Pichichi”, el Athletic colocó un busto en su recuerdo en San Mamés, detrás de lo que hoy se llama “portería de ingenieros” (Tribuna Norte). Con el tiempo se traslado a la ubicación actual, junto al palco de autoridades. Tradicionalmente todos los equipos que por vez primera juegan en San Mamés depositan un ramo de flores en su busto como homenaje al gran jugador que fué. Incluso el capitán de la Selección de Brasil hizo su ofrenda en el partido que les enfrentó al Athletic en los actos del centenario, siendo ésta la primera vez en la historia que el combinado brasileño se enfrentaba a un equipo de club.

El 18 de febrero de 1953, la Delegación Nacional de Deportes, presidida por el General Moscardó, autorizó a la Federación Española de Fútbol a instaurar un premio que se llamaría “Pichichi”, cuya creación fue iniciativa de los periódicos Marca y del ya desaparecido Arriba, que premiara al máximo goleador de cada temporada. El Trofeo “Pichichi” se entregó por primera vez la temporada 1952-53, siendo Zarra, que es el que más veces ha logrado el galardón, el primer ganador.
Con posterioridad, Marca ha reconocido simbólicamente como ganadores del Trofeo “Pichichi” a todos los futbolistas que fueron máximos goleadores de la liga antes de la temporada 1952-53, empezando por la 1928-29.

En la temporada 2002-03, con motivo del 50º aniversario del trofeo y la 75ª edición de la liga española, Marca entregó un premio especial commemorativo, “Pichichi” de oro, a Zarra y Enrique Castro “Quini”, por ser los dos futbolistas españoles, vivos, con más goles en la Primera División.

Zarra (temp. 1946/47, 34 goles en 26 partidos – 1,31 goles por partido; temp. 1950/51, 38 goles en 30 partidos – 1,27 goles por partido), Mariano Martín (temp. 1942/43, 32 goles en 26 partidos – 1,23 goles por partido), Hugo Sánchez (temp. 1989/90, 38 goles en 35 partidos – 1,09 goles por partido) y Cristiano Ronaldo (temp. 2010/11, 41 goles en 38 partidos – 1,08 goles por partido) encabezan la lista de mejores goleadores de la Liga en una temporada.

Artículo de Iratzar.

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