Cualquiera daría un penique por sus pensamientos mientras va y viene, viene y va, sin brújula, sin mapa, a donde le lleven sus deportivas, con pesado caminar, sobre el verde de Lezama, manos entrelazadas a la espalda, ensimismado, rutina solo rota para apremiar a los suyos: «¡Les quiero ver como si fuera el partido!», «¡Todos juntos, muchachos, con todo, con todo!», «¡Todo movimiento tiene que ser enérgico, carajo!». El ejercicio más simple, con él está sometido a su ley marcial. Marcelo Bielsa no quiere relajos sobre el césped ni tampoco que su mensaje se desvirtúe cuando se sienta en sala de prensa. Eso es lo que vino a decir ayer, en otra comparecencia de esas que agranda su figura delante de sus más acérrimos bielsistas, y lleva a morderse la lengua a sus detractores, que los tiene y él tambien lo sabe.

vía La pelota sigue botando… – GARA.