Cuando Hélder Postiga ejecutó su perfecto cabezazo en el minuto 14, el Athletic pareció sumirse en un cuento de nunca acabar. La salvación definitiva que no llega, el juego que no vuelve, las ocasiones que nunca se alcanzan… Los rojiblancos firmaron un encuentro lleno de despropósitos en todas sus líneas, desde la meta hasta la delantera. Se empeñaron a complicarse la vida, en aplazar la permanencia matemática. Los de Bielsa no lograban hilvanar las jugadas y las ideas brillaban por su ausencia. El choque fue un suplicio hasta que Llorente firmó el punto que necesitaba el Athletic para olvidarse de los lejanos fantasmas del descenso e Ibai dio de tacón una victoria imposible para el Athletic tras una gran jugada de De Marcos.

Ese fue el único momento de brillo de los rojiblancos. El de Laguardia se zafó de Abraham en el costado derecho y sirvió el balón al de Santutxu. El resto fue un ejercicio de absoluta desesperación. El cortocircuito era generalizado, y más tras el gol de Postiga, que templó los nervios de un Zaragoza que se jugaba la vida. Apenas llegaba el Athletic a conectar con Aduriz, y cuando lo hacía, encontraban al guipuzcoano en fuera de juego. Iraizoz llevó el susto a la hinchada rojiblanca en jugadas que no parecían entrañar mayor peligro, Iturraspe desplegaba su jerarquía solo por momentos y el centro del campo carecía de productividad. Solo en el último minuto de la primera mitad pudieron marcar los rojiblancos de la mano de De Marcos, al que le anularon el tanto por un fuera de juego inexistente.

vía Al fin salvados – Athletic Club de Bilbao.