TODOS los equipos tienen uno. Al menos eso les gustaría a los entrenadores. Un jugador comodín, un chico para todo, que lo mismo vale para un roto que para un descosido. No importa en que demarcación se le coloque. No suele ser nunca un diez, pero en contadas ocasiones baja del aprobado alto. Un caso personificado a la perfección por Óscar de Marcos, que sobre el césped de La Romareda demostró una a una todas las cualidades descritas líneas antes. En su centenario con el Athletic en Primera, el centrocampista rojiblanco dejó claro que no se le puede asignar una demarcación fija. Que se lo digan a Marcelo Bielsa, que puede respirar tranquilo con un jugador que no desentona en ninguna demarcación por la que pasa durante los noventa minutos. Ayer, ante el Zaragoza, fueron tres puestos en los que el 10 se fajó con soltura.

vía El tres en uno de Bielsa. Deia. Noticias de Bizkaia...