Ernesto Valverde está preso en su laberinto. De oro, eso sí. El actual entrenador del Valencia, que ha logrado poner orden en un club ingobernable, vuelve a vivir sensaciones de un pasado muy reciente. A estas alturas del pasado año, el técnico se despedía de Olympiacos a lo grande, ganando títulos. En sus últimas semanas como máximo responsable del equipo griego recibe dos llamadas. Una procedente de Barcelona. Zubizarreta le invitaba a convertirse en sucesor de Guardiola. La otra, de Bilbao. Urrutia le pedía paciencia, unas semanas de espera antes del adiós de Bielsa. Al final ni uno ni otro. Valverde, paciente y buen entrenador, esperó hasta que apareció el Valencia, equipo al que ha logrado enderezar pese a que desde fuera se empeñan en poner zancandillas por todos lados.

vía Valverde, en el laberinto del futuro del Barcelona, Valencia y Athletic – elConfidencial.com.