Pronunciar el nombre de Dani en el Athletic es sinónimo de leyenda, de ídolo. Es referirse al segundo máximo goleador en toda la historia del equipo rojiblanco por detrás de Telmo Zarra. Es recordar los dos últimos títulos ligueros de los leones. O es rememorar parte de lo que ha sido la historia de un campo centenario como San Mamés.

Pregunta. Doce temporadas pisando este césped. Qué de cosas tendrá en la cabeza, ¿no?

Respuesta. Por supuesto. De todo tipo además. Muchas alegrías y alguna que otra tristeza, porque en el deporte siempre tienes esas dos circunstancias.

P. ¿Qué hace diferente este campo del resto?

R. Es especial por el público, que es diferente y lo ha demostrado siempre y porque nuestro equipo es distinto a los demás. Esas dos cosas juntas hacen que la gente de fuera nos tenga un respeto y sepan a dónde vienen. El resto de contrarios siempre han sido muy agradecidos y han venido con muchas ganas a San Mamés, porque para ellos también era distinto jugar aquí.

P. Aparece por el túnel de vestuarios hacia el campo y suena el himno. ¿Qué sentía?

R. Las sensaciones de jugar aquí no se me han quitado nunca. Todavía las sigo teniendo ahora, porque me pongo nervioso incluso antes de salir la actual plantilla al césped. En mi época de jugador, aun siendo titular siempre estaba con ese nerviosismo cuando Koldo Aguirre, Rafa Iriondo o Javi Clemente iban a decir el once. Cuando decían mi nombre ya respiraba tranquilo y pensaba «ya juego». Ese cosquilleo es que el que te transmite la afición. La ilusión por jugar todos los encuentros, pero que desaparece cuando saltas al campo porque al verlo como está siempre se te acaba todo. Por eso el espíritu siempre ha sido el de darlo todo, pelear y luchar.

vía «Las sensaciones no se van nunca» – MARCA.com.