BILBAO. Lo mejor llegó al final. La calidad de los 90 minutos de fútbol no pudo equipararse a la calidez de los 100 segundos de ovación dedicados al viejo San Mamés, con la afición, el primer equipo y los integrantes de las categorías inferiores participando de un acto sencillo y emocionante. Ese momento contrastó con el accidentado desarrollo del juego, que se saldó con derrota injusta, pero derrota propiciada en gran medida por un déficit de eficacia que invalidó la intención, el afán y el buen hacer del conjunto de Marcelo Bielsa durante varias fases del primer período. No cabe duda que la autoeliminación de Muniain a la hora de partido supuso una merma grave para un grupo que a la postre se vio superado por la responsabilidad e hincó la rodilla presa de una impotencia alimentada por un sinfín de errores. Quiso el Athletic, es incuestionable que echó el resto, pero no tuvo su día y el discurrir de los minutos le abocó a tirar exclusivamente de corazón, perdido el norte futbolístico, lo cual aprovechó el reservón Levante para anotarse una victoria histórica.

vía Los rojiblancos aguaron su fiesta. Deia. Noticias de Bizkaia...