La calculadora parecía ponerse del lado rojiblanco con las derrotas de Getafe y Sevilla en los últimos instantes de una jornada tan emocionante, con minutos finales no aptos para corazones flojos. Se estaba cumpliendo la mayor parte de un plan preestablecido que necesitaba también el triunfo de los rojiblancos y que los citados rivales no ganaran. Pero llegó la contra mortal con todo el equipo volcado, y zas. Más de lo mismo y en el último minuto. ¡Y pensar que con un empate las posibilidades de acceder a la Europa League estaban intactas!

Pero con Bielsa no hay término medio, y se fue a la brava a por una victoria que hubiera sido vital, pero teniendo en las filas a solo diez soldados, firmar tablas no estaba nada mal. Sobre todo si daba opciones para lo que parecía una quimera hace unos pocos días. El caso es que esta película ya ha sucedido en otras ocasiones. Cosas de la filosofía del todo o nada. Con 45 puntos -de haber firmado el empate- daba como para seguir pensando que la meta no estaba en un cielo perdido

vía Ni con los favores ajenos.