Hola Sanma:

Se acerca la hora de decirte adiós. Me da mucha pena. Cuántos recuerdos. Hablar de ti es hablar del Athletic. Me he puesto a pensar desde cuándo soy del Athletic y me he dado cuenta de que no recuerdo no haberlo sido. Pero qué te voy a contar que no sepas. Ya sabes que a todos los bebés de Bizkaia cuando nacemos y nos dan un “txalo” en el culo para ver si respiramos, no lloramos sino que gritamos “¡Athleeeeeeetic!”.

Recuerdo la primera vez que siendo un niño me puse la equipación del Athletic. ¡Qué bonita me parecía la camiseta rojiblanca! ¡Cómo me gustaban el pantalón negro y las medias!

Recuerdo la sorpresa que me dio mi padre un día, justo antes de comer. Yo tenía 8 años. Me dijo: “Iñigo, pásame el carnet del Athletic”. “Aita, hay dos”. “¿Cómo que hay dos? ¿De quién es el otro?”. Lo abrí (en aquel entonces era el carnet marrón oscuro que se abría) y dentro venía mi foto. No me lo podía creer. Me había hecho socio. Qué emoción.

Recuerdo la primera vez que fui a verte. Lo primero que me llamó la atención fue el previo: nunca había visto tanta gente yendo junta un mismo sitio.

Eso acentuó mi nerviosismo. “¡Venga aita, date prisa!” le gritaba. Y mi padre se reía. Y llegamos. ¿Qué era esa cosa tan grande? Yo alucinaba. Mientras subíamos me agaché un momento y grité: “¡Aita aita mira! ¡Desde aquí se ve la hierba! ¡Mira qué verde es!”. Mi padre tenía una sonrisa de oreja a oreja.

 

vía Recuerdos de San Mamés por Iñigo Ramírez – La cantera de Lezama.