Sonó a despedida, incluso el propio Marcelo Bielsa se enojó al serle hecha esa observación, pero más bien la comparecencia de prensa con la que el técnico argentino deleitó ayer en Lezama durante una hora y once minutos se asemejó más a un profundo deseo de querer seguir al frente del equipo la próxima temporada, de terminar lo empezado, un último cartucho con el que defender hasta el final su deseo de continuidad, y cuya última palabra la tiene Josu Urrutia y su directiva, la misma que sigue callando y otorgando. Tras la extensa y aleccionadora rueda de prensa de ayer, se conoció que Miroslav Djukic deja el Valladolid, lo que da pie a pensar que será el próximo técnico del Valencia y que Ernesto Valverde recalará en Bilbo. La pelota sigue botando sobre el tejado de alguien…

Llegó a sala de prensa Marcelo con ganas. Preparado. Con alguna anotación -un rosario de descalificativos de la prensa hacia el juego del equipo ante el Levante-. Con algún reproche. Con reivindicaciones. Con sus fracasos. Para defender su legado y a la vez hacer acto de contrición. Esta vez vista alzada, mirando de frente, a los ojos. Su futuro en el club rojiblanco se cierne más que incierto y ayer, Marcelo pareció querer aferrarse, en el buen sentido de la palabra, al que ha sido su banquillo estos dos años. Él, al que se le rifarían por ahí, uno de los mejores entrenadores del mundo, se quiere quedar en el Athletic. El problema es si le dejarán.

vía Bielsa se quiere quedar – GARA.