Estos días en que la despedida de La Catedral despierta nostalgia, lágrimas y una caza de recuerdos como asientos, placas, ladrillos, o hasta se arranca la hierba con un notario presente para que todo sea ‘indubitado y fehaciente’ a la hora de venderla a 35 o 40 euros, nos llega una imagen curiosa y divertida. Y es que al menos a algunos pocos el cambio a San Mamés Barria les hace ver el cielo…

vía No todo el mundo llora por dejar San Mamés (FOTOS).