El Bilbao Athletic tiró de casta en el partido disputado el domingo en Las Llanas y alberga serias posibilidades, pese a la oposición del rocoso y áspero Huracán, de driblar el corte y encarrilar la tercera eliminatoria que conduce a la anhelada Segunda División. Lo cierto es que esta excelente noticia ralentiza, sin embargo, la maquinaria de la secretaría técnica del club rojiblanco. La ubicación del filial el próximo curso mediatiza no sólo las posibles renovaciones en el colectivo que pilota José Ángel Ziganda, sino también la configuración de la primera plantilla, refuerzos exteriores incluidos.

Si el Bilbao Athletic promocionase a la categoría de plata, una gran mayoría del equipo renovaría y algunos de los llamados a ascender al primer equipo (Morán, Albizua, Saborit o incluso Guillermo) permanecerían en el segundo escalón fogueándose ya en una división de empaque. Otros, como Bustinza, Peña y Eizmendi, repetirían. Si no lo logra, y se mantiene una temporada más en Segunda B, la remodelación sería mucho más profunda. Alguno de los primeros se quedarían en la plantilla de Primera o se marcharían cedidos para no cercenar sus progresiones. Unos movimientos aún por determinar y que se despejarán en un par de semanas. Todos no caben arriba.

vía El filial condiciona las incorporaciones.