Discrepaban Clemente y Alkorta el pasado martes en la Universidad de Deusto en torno a lo que le espera al Athletic la próxima temporada. El míster de Barakaldo aseguró estar “acojonadito”. El defensa bilbaíno, en cambio, se mostró optimista.

Incidía ‘el Rubio’ en la dificultad añadida que entraña tener que jugar todo el campeonato en un estadio sin acabar. En la falta, sobre todo, de uno de los fondos. Puso como ejemplos Vallecas y Montjüic.

Fuera de aspectos relacionados con el propio campo, el excentral rojiblanco prefirió fijarse en el potencial futbolístico de la propia plantilla del Athletic. “Su zona natural en la Liga se sitúa entre el cuarto y el décimo puesto”, aseveró.

Impresiones personales al margen, lo cierto es que al club bilbaíno le aguarda por delante una temporada complicada. Más allá del nuevo San Mamés, del nuevo míster y de los nuevos leones; es evidente que la futura coyuntura deportiva, en lo que al factor campo hace referencia, poco o nada tendrá que ver con la reciente. Jugar en casa sí, pero en una casa a medio construir.

Cabe además plantearse qué repercusión puede llegar a tener la división social que flota sobre el ambiente tras la no continuidad de Bielsa. Esperemos que la normalidad impere tras las vacaciones. Y el sentido común, también.

Intuyo cierta resaca aún por el capítulo relativo al inquilino del banquillo. A falta de conocer oficialmente el nombre del nuevo míster, sólo queda esperar. Tiempo al tiempo.

La división social es lo peor que le puede suceder al Athletic. Remo sí, sokatira no. Por insistir que no quede

vía Campaña complicada.