Ya se sabía que el Bilbao Athletic no iba a tener una misión fácil en Manises. Viajaban a tierras levantinas avisados de que el campo del Huracán Valencia es una auténtica trampa para los visitantes, ya que la superficie y dimensiones del terreno de juego en el que disputan sus partidos les beneficia sobremanera. La mejor prueba es que ningún equipo se ha llevado los tres puntos de allí a lo largo de la temporada.

Pero una vez visto ayer el partido de vuelta de la fase de ascenso a Segunda, la cosa clama al cielo. ¿Cómo se puede permitir que un equipo que aspira a jugar en la categoría de plata tenga ese campo? El balón botaba sin parar, tomaba cualquier dirección, iba de un lado para otro y era muy complicado hacer fútbol. Resultado: los cachorros apenas pudieron demostrar alguna de sus virtudes y el Huracán, con muy poco, logró llegar a los penaltis, donde se aprovechó de su mayor experiencia.

vía Trampa para los cachorros.