El director deportivo del Athletic, José María Amorrortu,y el principal embajador del club, José Ángel Iribar, escoltaron a Ernesto Varverde en su retorno a Ibaigane: “Ha sido fácil”, comentó al final de su presentación y de la sesión de fotos un relajado técnico, que se sentía en su casa.

Significativo fue comprobar que Amorrortu se sentaba en las primeras filas ahuyentando especulaciones y corroborando que sigue al frente de su cometido como los dos primeros años de la era Urrutia. Va a formar con Ziganda y el propio Valverde un triángulo vital en el engranaje para configurar las plantillas del primer y segundo equipo. Un trabajo apasionante. También un puñado de directivos no faltaron a la cita.

Valverde llegó a Ibaigane a las diez y media de la mañana, dos horas antes de su puesta de largo oficial, acompañado por su represente, Iñaki Ibáñez. En ese intervalo ya tuvo espacio para plantear las primeras reuniones y cambios de impresiones sobre los postulados de su nueva misión, tras abandonar el Valencia voluntariamente.

Acudió al arranque de su segunda atapa como máximo responsable del Athletic trajeado y dispuesto a sonreír mientras saludaba a viejos conocidos, entre ellos a miembros de la prensa, que ya conoce de sobra, y a los compañeros gráficos. “Ya, está bien, muchas gracias”, les lanzaba educado. Su afición a la fotografía, especialmente a la de blanco y negro, le empuja en cuanto tiene oportunidad, a atrapar alguna cámara de las acreditadas y consultar su tarjeta.

El Txingurri estrechó manos y abrazos con algunos conocidos que se personaron al final en las escalinatas de Ibaigane, donde se dejó inmortalizar sin casi parar quieto, como en él es habitual. Su discurso reposado y reflexivo contrasta con sus movimientos eléctricos. “Intentaremos imponernos al contrario, siendo agresivos en ataque, con mi toque propio de entrenador”, resumió. Valverde ha vuelto.

vía Amorrortu e Iribar secundan al nuevo técnico rojiblanco.