Por Carlos Zaballa

Lo vivido y sobre todo lo sufrido en la temporada 2012-13 necesitaba de un punto de inflexión, hacer tabla rasa para ver el nuevo curso con otros ojos. Los ojos de la ilusión, de la esperanza en volver a ver a un Athletic protagonista en la Liga, fuera de los focos de la polémica y de los temas extradeportivos que solamente enturbian la marcha deportiva del primer equipo.

Posiblemente, cuando dé comienzo la pretemporada el próximo 9 de julio la afición habrá olvidado o al menos metido en el baúl de los malos recuerdos –aquellos que tratan de olvidarse lo más rápidamente posible- los asuntos que han protagonizado la campaña anterior.

Con el paso del tiempo, Marcelo Bielsa será recordado mucho más por su primer gran año, ese que ya tiene un hueco destacado en la historia rojiblanca, que por el segundo, algo que hará justicia al trabajo y la dedicación desarrollados por el entrenador argentino en el banquillo de San Mamés.

La nave a partir de ahora está en manos de Ernesto Valverde, un técnico que todo el mundo daba por hecho que un día regresaría al Athletic por la puerta grande después del fútbol que practicó el conjunto rojiblanco en las temporadas 2003-04 y 04-05. Ahora se hace necesario que el equipo se refuerce para suplir las bajas importantes que ha sufrido en este último año y para reforzar aquellos puestos que están un tanto cojos, como se demostró en el curso pasado.

El relevo en el banquillo y la llegada de fichajes serán los alicientes fundamentales para que los aficionados vuelvan a creer en la campaña del estreno del nuevo San Mamés

vía Con otros ojos.