Ahora que parece que quieren poner de moda el llamado periodismo de datos y al hilo de la nueva final que disputará el equipo juvenil del Athletic, puede ser un buen momento para trasladar a números el eterno debate sobre Lezama y la cantera del Athletic. Se trata, ya lo sabemos, de un debate tramposo y oportunista, que aflora con fuerza en las épocas de vacas flacas y se difumina en los momentos buenos, cuando se producen la unanimidad, la adhesión inquebrantable a la idea y el ya lo decía yo. Lo peor de este debate, además de ser tramposo y oportunista, es que el funcionamiento de la cantera se analiza desde la óptica de los resultados del primer equipo en un momento concreto, sin reparar en que primer equipo y cantera trabajan con ritmos distintos, unos a corto plazo y los otros con una perspectiva temporal mucho más amplia. Las urgencias y la desmemoria hacen el resto. A título de ejemplo, apenas dos años antes de que el Athletic ganara su séptimo título de Liga con un equipo hecho prácticamente en su totalidad en Lezama, el primer equipo había atravesado una profunda crisis de resultados y de identidad, incluido aquel histórico 7-1 en el Bernabeú. Lezama sufría entonces las críticas más duras. No había portero, ni defensas, ni delanteros; nada funcionaba y el club se encaminaba directamente al desastre. Pero por debajo de ese escenario apocalíptico, en el Bilbao Athletic y en el juvenil se estaba fraguando un equipo campeón…

vía El Athletic juvenil ha dado más de 100 jugadores el primer equipo.