La afición vasca vibró con Euskal Selekzioa en el nuevo San Mamés como lo ha hecho siempre. Animando a la tricolor durante todo el partido y reclamando la oficialidad a través de los tradicionales cánticos y pancartas.

Ni rastro de las bengalas ni los petardos con los que unos pocos habían empañado la fiesta del fútbol vasco en las últimas ediciones, llegando a poner en riesgo su continuidad. Los deseos de directivos, técnicos, jugadores y la gran mayoría de los seguidores de la tricolor se impusieron. El ambiente en el nuevo estadio bilbaíno fue ejemplar. Y el equipo correspondió con un \’set en blanco\’ a Perú. Redondo…

vía San Mamés bota con la tricolor.