LA segunda temporada de Ander Iturraspe a las órdenes de Marcelo Bielsa guardó muy poca relación con la primera. Después de haberse convertido en la pieza clave del esquema que introdujo el técnico argentino, como medio centro único, y haber completado un año tan exigente con nota muy alta, le tocó asumir dos pegas que le lastraron considerablemente. De una parte, unas molestias de pubis le acompañaron durante gran parte del curso, y de otra, fue víctima del desequilibrio táctico que caracterizó el comportamiento del Athletic. Pese a todo acabó convirtiéndose en el hombre más…

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