ES un chico de barrio. Cumplió su sueño de jugar en el Athletic después de hacer méritos fuera de Lezama, lo que le convierte en una referencia a seguir. Asomó en el Sestao River, en Segunda División B, cuando apenas había alcanzado la mayoría de edad. Ibai Gómez se ha ganado su credibilidad a base de humildad, trabajo y autoestima, valores sencillos, pero en otros casos muy complicados. El de Santutxu, cerca de alcanzar la centena de partidos oficiales como rojiblanco, conoce sus virtudes y sus limitaciones. Entre las primeras, se encuentra su buen toque a balón parado y su intuición a la hora de asistir a sus compañeros. Una plusvalía que le llevó el…

vía La recompensa a la intuición. Deia. Noticias de Bizkaia...