“La falta de acierto es puntual y tenemos que apechugar\”. Ernesto Valverde asumió con resignación y profesionalidad la tormenta que se le venía encima en el Botxo futbolístico tras la derrota copera frente al Betis. Llovía sobre mojado porque el Athletic, a modo y manera de lo sucedido tres días antes en Anoeta, volvía a perder otro partido de manera inmerecida. Sin goles, no hay paraíso.

El discurso del técnico gasteiztarra, una vez más, fue coherente, justo y preciso a más no poder. No era normal que jugando como había jugado su equipo los dos primeros encuentros de 2014, ambos…

vía Apechugar primero, golear después.