ERIK Morán vivió ayer una jornada cargada de emociones. Alguna de ellas encontradas. Con la herida aún abierta de ver cómo su padre, Joserra, fallecía de forma repentina en la madrugada del pasado viernes, una triste noticia que sacudió al vestuario del Athletic y a todo el entorno del club, el jugador, lejos de pedir a Ernesto Valverde un tiempo de reposo fuera de los terrenos de juego, que hubiera sido comprendido por todos, no evitó ser uno más de los dieciocho convocados para la cita contra el Valladolid…

vía En el nombre del padre. Deia. Noticias de Bizkaia...