La jueza Ana Torres y la acusación de la familia -la Fiscalía, de momento, ni está ni se le espera- lo van a tener muy difícil para determinar la autoría exacta del agente que hirió mortalmente a Iñigo Cabacas, aunque alguna rendija de luz parece haberse abierto últimamente.

No parece que la Ertzaintza esté dispuesta a asumir sus responsabilidades. Los mandos escurren el bulto o, lo que es peor, según algunas fuentes alguno se dedicó a eliminar lo que podrían ser pruebas. Muchos de los agentes que dispararon lo han negado sin rubor. Y todo indica que la defensa encargada por el Gobierno de Lakua y que pagamos entre todos los contribuyentes de…

vía naiz: – El Código Deontológico y el principio de jerarquía.