Algún que otro lance desafortunado, es decir, cesiones que derivaron en goles, lo marcó en cierta medida en sus inicios, cuando Joaquín Caparrós dirigía a los leones. Tuvo que hacer las maletas, madurar en tierras castellanas y regresar con la intención de ser el ‘3’ que tanto se le ha resistido al Athletic en los últimos años. La experiencia más allá del universo rojiblanco le ha transformado en un efectivo más solvente…

vía Mikel levanta un muro en el flanco de la discusión.