BILBAO – “No soy quién para juzgar ni para reprochar lo que ha ocurrido en San Mamés. Sí puedo decir cómo me sentí. He sentido la soledad del portero más que nunca”. Con estas palabras, y con algunas lágrimas en los ojos, Gorka Iraizoz describió en marzo del año pasado ante los periodistas congregados en Lezama lo que sintió hace justo un año, en el 0-4 ante el Espanyol (el rival del domingo), cuando parte de la afición rojiblanca le dedicó…

vía La resurrección de iraizoz. Deia. Noticias de Bizkaia...