MÍSTER Merv Grazinski, de Oklahoma, compró en 2000 una caravana Winnebago. En su primer viaje seleccionó una velocidad de crucero de 120 kilómetros por hora y se fue a la parte de atrás a preparar un café. Como es costumbre en las caravanas sin conductor que van a 120 por hora, el vehículo no dio la curva y colisionó. Mr. Grazinski denunció a Winnebago por no advertirle, en el manual de uso, que el programador de velocidad no toma curvas por su…

vía Sentencias peligrosas. Deia. Noticias de Bizkaia...