Estaba acostumbrado a que la grada le insultara, le llamara de todo o le escupiera. Al fin y al cabo ese es el día a día de un futbolista. -Con lo que cobran…-dirá el original. Pero no solo sucede en Primera. El insulto no hace distinciones entre ligas o categorías. Aunque algunos son más diana que otros. Como Gurpegui. Y es curioso. Porque basta con pasar treinta segundos con él para comprobar que poca gente merece más respeto. Pura nobleza en pantalón corto. Se lo dice un servidor que ha conocido en ese y en otros gremios, incluido el propio, basura humana como para exportar. De ahí que duela, de manera especial, el trato al central…

vía Gurpegui y el rugby. El Correo.