BILBAO – “Nos toca seguir adelante. Es lo que él nos pide, allí donde esté”. Es la respuesta que reitera cuando se deja ver por las calles de Portugalete. El destino, cruel, ha golpeado a Erik Morán y a sus seres queridos. A su ama, sobre todo, y a su hermano pequeño Markel, de solo 10 años de edad. Erik asume un nuevo rol. Ese golpe, muy duro, le ha curtido. El fallecimiento repentino de su aita, Joserra, le ha marcado. Se fue a los 44 años de edad, víctima de una indisposición que en pocas horas resultó mortal…

vía El refugio de morán. Deia. Noticias de Bizkaia...