LA derrota, primera de Liga en el nuevo San Mamés que recordaba un Alcatraz del que nadie salía vivo, tuvo muchos padres. Tantos que al final no se puede señalar uno, así que habrá que considerar que fue huérfana. Las gradas y tribunas señalaron a Undiano Mallenco como uno de los principales culpables -parecía el hombre que excavó el túnel, a medida que los coros le cantaban “a la nevera, Undiano a la nevera…”- de un traspié inesperado como el de ayer. No está claro qué hubiese sucedido si el árbitro navarro hubiese rematado…

vía La derrota es huérfana. Deia. Noticias de Bizkaia...