Reconozco que el arbitraje de Gil Manzano el pasado domingo en el Villamarín perjudicó de manera flagrante al Betis. No hay más que ver las jugadas de ‘los tres penaltis’ para percatarse de que el colegiado extremeño falló más de la cuenta. No sería de extrañar que tuviese que pasar algún tiempo en la nevera…

vía Perjuicio y beneficio.