El balón firmado por todos sus compañeros a modo de trofeo le recordará siempre a Aritz Aduriz el partidazo que se marcó ayer el ariete donostiarra ante el Granada. Venía de cumplir sanción en el Villamarín tras su segunda expulsión de la temporada. Con unas «ganas enormes» de «volver y ayudar al equipo». Así lo hizo. Y de qué manera. Con tres goles, el tercero…

vía «El balón irá a casa de mis aitas», confiesa Aduriz.