EL árbitro González González tuvo una actuación correcta y si dudó en el penalti que señaló a Gabriel en la primera parte fue porque no se creía que el defensa del Villarreal pudiera hacer una mano tan tonta dentro del área que vio hasta su propio entrenador, que dijo: «Tenía que ser él».

Fue un partido disputado en muchas fases pero con la expulsión de Gabriel por segunda amarilla justa (entrada con el codo a Aduriz) se perdió dinamismo en el juego y eso favoreció el arbitraje de González González, que no tuvo complicaciones. La única jugada que le reclamaron en el minuto 56 fue un posible penalti a Giovani que no existió puesto que este, en la disputa del balón dentro del área rojiblanca, se dejó caer sin que Gurpegi, que le marcaba, le llegase a tocar.

En resumen, buena colocación, buena dirección del juego y buen control del partido por parte de González González…

vía Cumplió el colegiado. Deia. Noticias de Bizkaia...