UNA vez más se cumplió la Ley de Murphy. Después de poner en el ojo del huracán al estamento arbitral en los días previos, por eso de que el que no llora no mama, Marcelino García vio cómo anoche González González pitó un penalti a favor del Athletic y dejó con uno menos al Villarreal durante los últimos 25 minutos. Por hablar, le diría más de uno al entrenador del submarino amarillo. Dos acciones en las que el colegiado castellano-leonés acertó y que tuvieron como protagonista a Gabriel, que provocó la pena máxima tras cortar el balón con la mano sin venir a cuento -donde le mostraron la primera amarilla…

vía Fantasmas en Vila-real. Deia. Noticias de Bizkaia...