Admitamos lo obvio: no se puede jugar al fútbol con un mínimo de coherencia en medio de un vendaval. El viento es el peor enemigo de este juego, mucho peor que la lluvia o incluso que la nieve. El viento impide controlar el balón o precisar el pase; desconcentra y desconcierta. Sería injusto analizar el horrible partido que jugó el Athletic ante el Elche sin tener en cuenta esta circunstancia. Se dirá que es un elemento con el que también hay que contar y que un profesional debe saber superar esa circunstancia. Sí, pero menos. Cuando ninguno de los protagonistas acierta a dar un pase, cuando presuntos remates a puerta acaban en el banderín de corner o en el segundo graderío, hasta los profesionales…

vía El empate a cero fue el único resultado posible de un partido pésimo | Juego de cabeza.