LA mirada de un niño se clava en la mano de Mikel Rico en las escalinatas del hotel Meliá. El pequeño, asombrado, tímido, casi asustado por el momento que quedará imborrable en su memoria, acepta el reto. Extiende su mano y agarra con fuerza la de Rico, que le regala un último gesto, un guiño cariñoso, antes de enfilar el camino hacia el autobús, un pequeño recorrido de escasos metros. Aquello fue la antesala de todo lo que ocurriría después. Y como él, muchos fueron los niños que quisieron dar su último aliento…

vía La afición acepta el reto. Deia. Noticias de Bizkaia...