BILBAO – La denominada final del año fue del Athletic, que forzó al temido Sevilla a manejarse muy por debajo de su registro habitual y vio así cercenada su última ocasión de subirse a la cuarta posición. El anfitrión cuajó un partido muy completo, estableció una diferencia insalvable en goles, juego, planteamiento e intensidad. El hecho de que anotase un gol en el comienzo de cada período pesó mucho, pero el trabajo del equipo nunca se enfocó a preservar la ventaja, sino que se atuvo a la consigna que interiorizó con la llegada de Ernesto Valverde, consistente en hacerse con el mando…

vía Por la puerta grande. Deia. Noticias de Bizkaia...