NOS atamos las botas con más mimo que nunca. Era una final y lo único que piensas antes de salir es hacer bien las cosas”. Lo cuenta Ismael Urtubi, uno de los héroes del Athletic. Ese momento tan costumbrista, ese gesto tan habitual en el día de un vestuario, en la biografía de un futbolista, tan extraordinario ante una final de Copa, simboliza un instante único. Esa lazada esmerada es el inicio de un sueño único. Llegar hasta él es desovillar un festín de sensaciones, subirse en la montaña rusa de las emociones, de los días de gloria, de los gritos de aliento, de los tragos de frenesí…

vía Las noches de Lezama. Deia. Noticias de Bizkaia...