Cuando Ernesto Valverde asumió la responsabilidad del banquillo tenía muy claro que además de recuperar la moral de un vestuario muy tocado física y moralmente, debía contener la inercia negativa que arrastraba el equipo en el plano defensivo. La sangría que había sufrido el equipo en la temporada del adiós de Bielsa, con 65 goles encajados, suponía una seria preocupación para el Txingurri, que se empleó a fondo en esta tarea, logrando que este apartado se haya convertido en una de las claves fundamentales de la gran campaña que ha realizado en su retorno al Athletic…

vía 10 claves de un año 10 – MARCA.com.