Es, sin duda, el que mejor ha aprovechado su exilio rojiblanco y el único que ha seguido jugando en Primera. Llegó con la temporada ya empezada al Celta con el objetivo de hacerse un hueco en el equipo entrenado por Luis Enrique. En el camino, un par de lesiones y otras tantas sanciones por acumulación de tarjetas ralentizaron su progresión, aunque, con el tiempo, se convirtió en uno de los mejores recursos a los que echaba mano el ahora entrenador del Barça cuando quería dar un soplo de aire fresco a la defensa gallega. En total, ha jugado 20 de los 34 partidos disputados, un 58%, que hacen un total de 1563 minutos. Valverde ha decidido decantarse por él tras su apuesta fallida por el joven Saborit, que no ha sabido estar a…

vía Aurtenetxe, el único de los cinco cedidos con un billete de vuelta . El Correo.