LLEGAR a Eibar y defender la tesis de que hay sueños imposibles de alcanzar, inaccesibles, puede entenderse como un auténtico y despiadado sacrilegio a ojos de una ciudad que vive al amparo de la fe. Creer es una obligación y desconfiar, resignarse a lo que establece la no siempre acertada lógica, un ejercicio destinado a destruir la…

vía El milagro de Ipurua. Deia. Noticias de Bizkaia...