La primera en darle la espalda a este Athletic fue la fortuna. Tanto en forma de errores individuales como de decisiones arbitrales. La cosa siguió con un bloqueo en el juego que no tardó en traducirse en la escasez de ocasiones y, por extensión, sequía de goles. Pero lo sucedido en Borisov fue más allá todavía. Los leones

vía Alarma en el vestuario del Athletic.