BILBAO – Un goleador es una especie de rara avis. Se entiende quizá como el especialista más determinante de un equipo. El Athletic no es extraño a semejante necesidad y, debido a su peculiar genética, lo tiene que curtir en casa. Mientras que el primer equipo lamenta la falta de pegada en lo que va de curso, con una pobre tarjeta de siete goles en once jornadas, en las categorías inferiores presume de una camada…

vía Villalibre acentúa su idilio con el gol. Deia. Noticias de Bizkaia...