Sammy Lee, luego en las filas de Osasuna, jugó en San Mamés un partido europeo con el Liverpool a principios de los ochenta y contaba que «era el mejor campo en el que había jugado nunca. Solo tiene 40.000 espectadores, pero el ambiente es otra cosa, absolutamente increíble». Mucho ha llovido sobre aquello, mucho se ha escrito y dicho también durante años del espíritu de La Catedral, de su afición, de su liturgia, su presión sobre el rival y estímulo a su equipo. Pero lo cierto es que ya los últimos años en el viejo estadio y más aún en el moderno y confortable campo, ese ambiente…

vía GARA – ¿Grada de animación o grada del desánimo?.