BILBAO – Una inmensa alegría por debutar como internacional absoluto, reducida a un desapacible sentimiento de culpa por no haber contrarrestado el disparo que dio pie al único gol del partido que enfrentó el martes a España y Alemania en Balaídos. Esa fue la intensa película que Kiko Casilla Alcover, Tarragona, 1986 dibujó en su mente tras un encuentro de campanillas que jamás podrá desligar de su memoria. Primero, porque al sustituir a Iker Casillas en el minuto…

vía San Mamés como redención. Deia. Noticias de Bizkaia...