El Athletic ha recuperado su versión más gris y, a falta de la brillantez, es capaz de enamorar a cualquier aficionado al buen fútbol por su velocidad, verticalidad, triangulaciones y capacidad para desarbolar a casi cualquier rival, esta le es suficiente para despachar partidos como el de Getafe.

La consecución de la cuarta plaza de la temporada pasada no se dio como resultado de las tardes de puerta grande, de las de resaca de buen fútbol en el paladar, que sirven para dar eco mediático y futbolístico a una determinada propuesta, sino de cantidad de partidos en los que el equipo sacó los puntos a paladas, tras hora y…

vía GARA – Este otoño se lleva el gris.